Los Oscar en busca de sentido

Si ‘Green Book’ es una película tan facilona, ¿por qué no hacen una cada semana?

Lo siento, pero Roma me aburrió. Disfruté mucho, por el contrario, con Green Book y me encantó que se llevara el Oscar a la Mejor Película. También me divirtieron las interpretaciones que la crítica, mayoritariamente romanófila, hizo al día siguiente de la ceremonia. “¿Por qué ganó la peor cinta?”, preguntaba un comentarista en el titular, para responder en el cuerpo de la información: “La Academia hizo lo que debía”. Premiar a Alfonso Cuarón habría ratificado “la llegada de Netflix […] por la puerta grande”, además de consentir que un mexicano “le pasara la mano por la cara” a los estadounidenses. Como era todo un manejo impresentable e incluso racista, Hollywood compensó “largamente” a Roma en otras categorías. Pero el premio gordo se lo llevó la historia “facilona” del pianista afroamericano y su maleducado chófer del Bronx.

Lo de facilona me recuerda a ese aficionado de las Ventas que insulta al torero porque no se arrima más. ¿Por qué no bajas tú a la arena, so listo? Y si tan facilona es Green Book, ¿por qué no hacen una cada semana?

Lo más llamativo de todo es, sin embargo, cómo se atribuye intencionalidad a lo que no es más que una caótica agregación de decisiones. ¿Han asistido estos críticos alguna vez a una junta de vecinos? Ponernos de acuerdo para arreglar los trasteros de mi comunidad costó años de reuniones, y somos ocho propietarios. ¿Se imaginan coordinar a los 6.000 miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas? “La mejor película tiene que ser Green Book, pero a cambio hay que votar a Cuarón para dirección y fotografía”. “Yo es que ese Oscar quería dárselo a Cold War”. “Creo que esos son comunistas, pero deja que consulte con los otros 5.998 socios”.

Cabe, por supuesto, la posibilidad de que una mano invisible mueva las voluntades individuales, sin que estas sean conscientes. Ese magma subterráneo es el que, a lo largo de la historia, ha dirigido los pueblos y sellado sus destinos bajo distintas formulaciones: dioses del Olimpo, la raza, el Volksgeist, la lucha de clases… Ahora se habría adueñado también de Hollywood.

Es dudoso. Pienso más bien que el hombre es un animal en busca de sentido. Necesitamos relatos que alivien la angustia que nos provoca el caos incomprensible que nos rodea. Por eso hacemos películas y escribimos novelas, pero las probabilidades de que lleguemos a desentrañar los grandes misterios son exiguas. A duras penas nos entendemos a nosotros mismos. ¿Por qué dispara Meursault contra el árabe en El Extranjero? Albert Camus cuenta el asesinato en primera persona. Lo vivimos metidos en la cabeza del criminal y, sin embargo, no encontramos ahí dentro un móvil claro. Influyen la actitud vagamente amenazadora de la víctima, el que Meursault tenga una pistola, el calor sofocante, el propio aburrimiento.

Pero ordenando hábilmente los testimonios que se aportan durante la vista oral (era amigo de un proxeneta, nadie lo vio llorar en el entierro de su madre pero sí acudir a una película de Fernandel), el fiscal construirá un retrato “crapuloso”, “lúcido” y “plausible” de Meursault y convencerá al jurado de que merece la guillotina.

Igual que Green Book.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s