El problema es el apego

El capitalismo es fantástico, pero a medida que despliega sus bendiciones, arroja a la atmósfera toneladas de gases que pueden precipitar un trágico aumento de las temperaturas del planeta. ¿Está condenado a desaparecer?

Las únicas posesiones materiales del maestro Gnanmunidas son dos túnicas, una sarta de cuentas de sándalo para recitar mantras y un cuenco de madera, pero no siempre fue tan austero. Hijo de unos ingenieros de la industria petrolera, se licenció por la Universidad de Texas, cursó un MBA y ganó rápidamente un montón de dinero. Pero aquello no lo colmaba. “¿Es esto todo?”, se preguntaba desazonado. Dejó su empleo, su familia y sus amigos, voló a Nueva Delhi y se metió en un seminario hindú.

Allí fue a buscarlo Arthur Brooks en 2014. Brooks todavía presidía el American Enterprise Institute, un think tank liberal, y había experimentado su propio despertar. De ser un rojo rabioso se había convertido en un apóstol del capitalismo tras comprobar cómo gracias al libre mercado la proporción de la población mundial que ingresa menos de un dólar al día se había reducido en un 80%. “¡Hemos salvado 2.000 millones de vidas!”, me explicó entusiasmado cuando lo entrevisté para Actualidad Económica. “No hay precedentes de una gesta similar en la lucha contra la pobreza”. Así y todo, cuando cada año se acercaba la Navidad, lo asaltaba una sensación que no les será desconocida. “Por un lado, celebramos la prosperidad”, escribe. “Por otro, este éxito se ve ensombrecido por un materialismo que encontramos alienante”.

Debo decir, sin embargo, que es una contradicción que la mayoría sobrelleva sin aparente dificultad. Este viernes negro, mientras su cadena afeaba el consumismo entre bloque y bloque de publicidad, una presentadora se definía a sí misma como “muy espartana” para añadir a renglón seguido que solo gastaba “en comida, en viajar, en bucear…” Claro, que peor fue lo de un matrimonio con el que coincidí estas vacaciones. “Nosotros sin barco no sabemos veranear”, me confesaron muy serios.

Visto lo visto, no me sorprende que cuando el filósofo Peter Singer plantea que cedamos a los más pobres “la riqueza que excede de la precisa”, porque de lo contrario “no estamos viviendo una vida moralmente digna”, nadie se dé por aludido. “Claro, claro”, asentimos. Ni la presentadora ni el matrimonio creen que un equipo de buceo o un barco entren en la categoría de “riqueza que excede de la precisa”.

En puridad, todos podríamos arreglarnos como Gnanmunidas, con dos ropones, el rosario y el bol. “Eso es pasarse”, dirán, y reconozco que es un poco extremo, pero ¿dónde ponemos el límite? Y sobre todo, ¿quién lo pone? ¿Pablo Iglesias? Parece que el hombre ha revisado recientemente su criterio de lo que es un piso de clase trabajadora. ¿Qué garantiza que no vuelva a hacerlo mañana? Y dado que no bucea, ¿considerará espartano el equipo de buceo de la presentadora? Aunque sobre el papel la distinción entre lo indispensable y lo superfluo parece clara, no lo resulta tanto cuando se analiza el asunto desde el lado de la oferta. Unos zapatos pueden ser un lujo para el cliente, pero para el fabricante son su fuente principal de proteínas. En una economía de subsistencia se puede trazar limpiamente la frontera entre el capricho y la necesidad, pero en cuanto se desarrolla un mercado y la gente se especializa, los límites se difuminan.

Además, es intolerable no mover un dedo mientras millones de niños mueren de enfermedades evitables como una diarrea, pero ¿mejoraría su suerte si, como sugiere Singer, en Occidente dejáramos de “dar rienda suelta a nuestros caprichos” y cada familia que ingresara 50.000 dólares al año donara 20.000? Incluso en el caso de que los países pobres pudieran gestionar semejante aluvión de recursos, la transferencia sumiría al Primer Mundo en una crisis feroz. La Gran Recesión consistió en una caída del consumo de los hogares del 25%. ¿Qué sucedería si se contrajera un 40%?

Algo habrá que hacer, de todos modos, porque el capitalismo es fantástico, pero a medida que despliega sus bendiciones, arroja a la atmósfera toneladas de gases que pueden precipitar un trágico aumento de las temperaturas del planeta. El Nobel William Nordhaus, en cuyos modelos se basa la evidencia científica sobre el cambio climático, ha propuesto gravar las emisiones de CO2. Es una solución sencilla y elegante, pero ya han visto cómo se han puesto los franceses cuando Emmanuel Macron les ha anunciado que iba a aplicar una tasa especial a los carburantes. De hecho, la ha tenido que retirar.

¿Ha llegado el capitalismo a un callejón sin salida? ¿Morirá condenado por sus excesos? Esa fue la duda que Brooks consultó a Gnanmunidas y, para su sorpresa, el maestro le contestó que la abundancia era buena. “Ha salvado a millones de personas del hambre”, argumentó.

—Pero usted apenas posee nada. ¿No corrompe el dinero?

—No hay nada malo en el dinero. El problema es el apego.

“Cualquier doctrina moral que se tome en serio el alivio de la pobreza”, escribe Brooks, “debe celebrar la prosperidad cosechada en estos últimos siglos […] tendríamos que estar agradecidos y esforzarnos por generalizar la fórmula que la ha hecho posible”. Pero, al mismo tiempo, no podemos aferrarnos a nuestras pertenencias. Como enseña Gnanmunidas, hace falta muy poco para disfrutar de la vida. Nos hemos convencido, sin embargo, de que no sabemos veranear sin barco y, cuando nos exigen unos céntimos por litro de gasolina para reducir la contaminación, empezamos a quemar contenedores.

—Luchan contra el sistema —justifica un eurodiputado a los chalecos amarillos, pero el sistema ha proporcionado a Francia el mayor nivel de bienestar de su historia.

El problema no es el sistema. El problema es el apego.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s