Claro que aprendemos de nuestros errores. A veces, ese es el problema

Hemos desarrollado un arsenal de antibióticos que nos protege de la mayoría de los patógenos, pero que es al mismo tiempo un gimnasio donde se entrenan bichos cada vez más terroríficos.

Una norma que seguimos a rajatabla en el Calridge es no ver la televisión cerca de Carlos Eduardo. Deja su mochila cuadrada de repartidor al pie de la barra, se sienta en una banqueta y te destripa implacable cualquier argumento. “La vecina es la amante del marido”. Y lo es. “El marido no está muerto”. Y no lo está. “Van a secuestrar a la hija”. Y la secuestran. A mí incluso los guionistas de los largometrajes del sábado por la tarde (un género cinematográfico por derecho propio) me engañan como a un bendito, pero con Carlos Eduardo no pueden. Después de décadas de exposición a las series más absurdas, su cerebro ha asimilado miles de tramas y es la refutación ambulante de que los seres humanos no aprendamos. Claro que aprendemos. Aunque damos la impresión de tropezar constantemente con la misma piedra, en realidad nunca es la misma. Por eso el pasado no puede usarse para predecir el futuro. Ofrece pistas útiles, pero es una guía insuficiente y llena de lagunas.

Estoy convencido de que también ahora sacaremos conclusiones de la pandemia. Y nos harán más resistentes, aunque no invulnerables. Por mucho que sofistiquemos nuestras respuestas, es imposible embutir la complejidad de la naturaleza en un modelo matemático. Hay ámbitos en los que todos los datos están disponibles, se dan patrones recurrentes y tropiezas con situaciones similares, lo que te permite ejercitarte y adquirir destrezas. Por ejemplo, el ajedrez. Por desgracia, la vida no respeta las reglas o inventa unas nuevas sobre la marcha y ninguna partida se parece a la anterior.

Peor aún. A menudo, la solución de hoy acaba cebando el problema de mañana. La Gran Depresión nos enseñó que una política monetaria equivocada puede convertir el estallido de una burbuja en un infierno, pero la formación en sí de burbujas es difícil de evitar. ¿Quién decide cuándo es excesivo lo que se paga por un activo? Como señaló The Economist, si se pudiera establecer el precio exacto de cada artículo, el comunismo funcionaría y la Unión Soviética habría ganado la Guerra Fría.

Ante la imposibilidad de controlar las burbujas, durante su mandato al frente de la Reserva Federal Alan Greenspan optó por dejar que reventaran y limpiar el estropicio con un generoso chorro de dinero barato. Lo hizo en 1998, en 2000 y en 2001 y, cuando en 2006 se retiró, el mundo entero prorrumpió en una salva atronadora.

Había sembrado, sin embargo, la semilla de la catástrofe. Convencidos de que la Fed los rescataría si algo se torcía, los inversores se embarcaron en operaciones más arriesgadas e ininteligibles, como la sopa de letras de los derivados inmobiliarios (CDO, MBS, CDS). Ignoraron la sabia recomendación de Warren Buffett de meterse solo en “negocios tan buenos que hasta un idiota pueda dirigir, porque tarde o temprano alguno los dirige”. El resultado fue la madre de todas las burbujas.

La habilidad para gestionar los desafíos pequeños nos vuelve más proclives a los sucesos extremos. Hemos desarrollado un arsenal de antibióticos que nos protege de la mayoría de los patógenos, pero que es al mismo tiempo un gimnasio donde se entrenan bichos cada vez más terroríficos. Los cisnes negros son el fruto de nuestra capacidad de aprendizaje y, en cierto modo, la medida de nuestro éxito.

¿Estamos condenados, entonces, a la derrota final? En el muy largo plazo, desde luego. Si el sol no nos ha achicharrado antes, el universo se contraerá y moriremos aplastados, o se expandirá y enfriará y moriremos helados. Entre tanto, viviremos altos y bajos, triunfos y fracasos.

Ni siquiera Carlos Eduardo acierta siempre.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s