El Nobel sin culpa (un perfil)

En estos días de marejada keynesiana, los liberales casi tienen que salir a la calle con escolta. Pero Finn E. Kydland (Noruega, 1943) no se arruga. Su única religión son los datos y estos dicen que los mercados son indispensables para el desarrollo. Es verdad que a veces fallan, pero no crean que Kydland se deprime por ello. En absoluto. Aprovecha para ganarles algún dinero.

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